Cuando la tragedia de la pastora se convierte en el titular

(Gracias a mi muy buen amigo Andres Albertsen for traducir este blog para mi. Se lo agradezco mucho).

Se cree que mi hijo Chris de alguna manera cayó en el Río Mississippi. Está desaparecido desde el martes a la noche y ahora estamos en el sábado a la mañana y no sé dónde está. La noticia está en los diarios, en la radio, en la televisión y por supuesto, en mi página de Facebook y en las páginas de amigos, familias, e incluso de otros a quienes la tragedia ha conmovido.

Nunca imaginé que un día estaría escribiendo esto aquí. Por supuesto que no, porque ¿quién piensa que alguna vez serás tú la pobre madre cuyo hijo está desaparecido? Supongo que en cierto sentido nuestra experiencia es distinta de la de otros que han pasado por algo parecido. Soy una persona muy pública, tanto por mi vocación pastoral como por mi activismo y por ser como soy.

Y Chris y Austin y yo tenemos una comunidad a nuestro alrededor que nos apoya y nos brinda amor de una manera increíble. Por esto voy a estar eternamente agradecida.

Y tenemos un Dios que nos está sosteniendo en este mismo momento.

La gente viene y se sienta conmigo y se expresa de maneras tan distintas. Me traen comida. Tengo más comida en casa de la que alguna vez he tenido. La verdad es que no me gusta mucho ir al supermercado ni tampoco cocinar. Algunos me han dado dinero. Algunos han escrito poemas. Tantas son las personas que han compartido nuestra historia, que han llorado con nosotros, que han orado con nosotros, que han lamentado y se han afligido con nosotros, que han cantado con nosotros, que nos han abierto sus corazones.

La gente me cuenta que no sabe qué decirme. No tienen palabras. Y yo les digo que está bien, porque yo no sé tampoco qué decirme a mí misma.

A los pastores y pastoras nos gusta controlar las cosas, aun cuando oramos que se haga la voluntad de Dios y aun cuando aquellos que estamos en uno de esos programas de los 12 pasos sabemos lo que significa dejar todo en las manos de Dios.  Nosotros y nosotras somos quienes habitualmente estamos en el medio de la tragedia de otra persona. No sabemos ser la persona que está sufriendo la tragedia y que necesita aceptar ayuda y pedirla y aceptar los ofrecimientos de otras personas en la forma de comida, oraciones y compañía.

Pero, ¿qué otra cosa puedo hacer que dejar todo en las manos de Dios y permitir que otras personas estén a mi lado? No me queda otra.

En la noche en que esto sucedió, hubo unos pocos oficiales de policía que no manejaron la situación como debían. Al principio no querían darme información. Insistían en transferirme de un distrito a otro y de una jurisdicción a otra. Solo eran un par de personas. Un sargento me colgó el teléfono. No conozco el protocolo de la policía, pero estoy seguro de que no es esto lo que les enseñan.

De modo que publiqué mi angustia por la falta de comunicación aquí en Facebook. Lo tuiteé también. Y algunos amigos salieron en mi defensa. Ellos saben quiénes son. Yo sé quiénes son algunos de ellos. Por su intervención, estaré por siempre agradecida. En especial quiero agradecerle a mi amiga Emilia. Ella no para hasta salirse con la suya. Bueno, esto es lo que tengo para decir de ella. Cuando leyó mi historia, les escribió lo siguiente a algunos legisladores:

“… ayer Chris, el amado hijo de la Rev. Melissa Melnick cayó en las aguas del río Mississippi y no ha sido encontrado. El departamento de policía de Minneapolis y la policía de parques le están escapando a la mamá de Chris, transfiriéndola de un lugar a otro o colgándole el teléfono. Esta es una madre tratando de encontrar a su hijo, un hombre joven a quien tanto le importaba tener una Minneapolis mejor. Que se hacía presente por otras personas, inmigrantes, negros, el agua, los pobres y las personas desplazadas. Un hombre joven que se estaba despertando en un mundo por el que sabía que tenía que luchar si quería que su generación lo disfrutara. La comunidad que ama y se preocupa por la Rev. Melnick y su familia está profundamente angustiada y ora con fuerza para que Chris sea encontrado. ¿Qué cosa más inhumana puede haber que negarle a una madre información acerca de su hijo? Por favor, #encuentrenaChris.”

Al mismo tiempo, hubo gente de la patrulla de aguas de la oficina del sheriff del condado de Hennepin que decidió intervenir, a pesar de que el caso no estaba a su cargo, para determinar a quién le correspondía estar hablando conmigo. Y una amable persona de la sección despachos me llamó. Y tantos amigos me llamaron. La alcaldesa de Minneapolis intervino y mi concejal Lisa Bender me llamó. Y otros amigos de toda la vida contactaron a gente que conocen. Y mi hermana contactó a la prensa. Y entonces las autoridades comenzaron a prestar atención y a comunicarse.

A Chris y a mí nos importa mucho la justicia y la equidad. Soy totalmente consciente, y Chris lo sería también, de que mucha gente es tratada de esta manera. Y de que usualmente son sólo una o dos las personas que ponen trabas o que son las “manzanas podridas,” como les gusta decir. La diferencia, y aquí debo hablar de privilegio, es que nosotros fuimos vistos y escuchados. Hay montones de familias por ahí con un ser querido que les falta y muchas preguntas sin respuestas. Y que no tienen el acceso que nosotros hemos tenido. De modo que me pongo junto a aquellos cuyas voces no están siendo escuchadas y les pido que los y las escuchen. Les suplico a aquellos que no están viendo ni escuchando a las personas tienen seres queridos desaparecidos que por favor abran sus corazones para ver y escuchar a las queridas familias y amigos de otros que están desaparecidos, sea que se trate de “buenos chicos” como los míos u otros que la están luchando de una manera u otra. Gracias por defender a Chris. Gracias por verlo a él y por escucharme a mí.

Mi familia ha visto algunas cosas odiosas y críticas hacia Chris. Quiero que sepan que Chris tiene todo nuestro amor. No me importan los trolls. Rezo por ellos. Rezo para que tengan paz y compasión en sus corazones. Por favor sólo tengan amor en su corazón. Chris es un ser humano. Pecador y santo. Amado.

Hoy voy a ir al río y algunas personas me van a acompañar.

Mañana estaré con mi comunidad de Tapestry en la iglesia. Pero mañana iré como una madre que es pastora y no como la pastora que también es madre. Otros serán los oficiantes. Quizás mañana sea un día lleno de gozo porque mi bebé fue encontrado sano y salvo. O quizás no.

Estoy segura de que la gente se está cansando de mis frecuentes y tristes publicaciones. Algunos quizás prefieran que vuelva a mis acostumbradas publicaciones y discusiones sobre política. Y está bien. Yo también estoy cansada de todo esto. Tómense un descanso. Refrésquense. Hagan cosas que aman. Digan una oración por nosotros de tanto en tanto. Miren el río y disfruten su magnífica belleza y respeten su poder.

A mis amigos y familia que están lejos, en otras ciudades y países, les digo que escucho su angustia en sus oraciones, llamados, publicaciones, mensajes. Sepan que encuentro consuelo y fortaleza en saber que están orando por Chris alrededor del mundo.

Sepan que Dios está con nosotros y nosotras y que Dios está con ustedes. Chris es un hijo de Dios y Dios se está ocupando de él. También Austin lo es. También el papá de los chicos. También yo. También tú, mi querido amigo, mi querida amiga, que está leyendo esto. ¡Paz!

 

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